jueves, 17 de mayo de 2007

PEON NEGRO

PEON NEGRO, decía en el papelito que aparecía con insistencia desde hacía tres semanas, debajo de la bandeja que se apoyaba sobre la mesada de la cocina.
La mujer lo miró ya sin interés. Siempre decía lo mismo, aunque el color del papelito cambiara. Leyó la lista de compras y agregó yerva-asucar. Para la comida del día tenía todos los elementos. Pendió la radio, sintonizándola en la emisora de música bailantera y se dedicó a las tareas habituales.
La señora y el marido habían salido, lo que le permitió subir el volumen de la radio.
En sus cavilaciones, la mujer pensó que la señora estaba un poco rara últimamente.
Se olvidaba la llave o compraba el pan y lo dejaba en la panadería. Se está poniendo vieja- pensó. En estos tiempos todos estamos un poco locos, si hasta el Juan a veces dice disparates como la señora. Y sueña... a veces me dice que ha tenido un sueño feo
También, con las cosas que pasan...Y en la tele! Ni hablar. Pobre señora, cómo la voy a llorar cuando se muera. A veces le digo que ella es como mi madre, y me parece que no le gusta. Pero hace tantos años que estoy con ellos, que cuando se van, los extraño. Los otros días, cuando volvieron, me dijo que estaba faltando el peón negro, que lo buscara. Pobre, se creerá que todavía vive en el campo.
Ah, y esta mañana cuando se fue me dijo que me fijara bien debajo de su cama, que el peón negro podía estar ahí. Pucha! El auto que vuelve. Voy a bajar la radio.
La señora entró con paquetes; la mujer le ayudó y cada una siguió con lo suyo.
Primero al baño y luego al dormitorio. La señora se tiró al piso y se arrastró bajo la cama. En un rincón, entre la pared y la pata de la cama encontró al peón negro.
Estos chicos- pensó. Seguro que alguno de los gateadores o deambuladores se escapó con el peón y lo tiró en el dormitorio. Me encanta que los bebés tomen contacto temprano con los trebejos, que los toquen, los chupen o los hagan rodar bajo los muebles. Cuando quiero acordar pasa el tiempo y los veo colocar y mover las piezas con habilidad. Mis nietos no saben cuanto disciplina y agudiza su mente
este juego-ciencia. Bueno, no importa, yo lo se. Ah, me voy a decirle a mi ayudante doméstica que encontré el peón negro. Pobre...ella lo habrá buscado y no lo encontró.
Habrá entendido lo que le dije?..

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