EL SUFI QUE BUSCABA LA SABIDURIA Y LA ILUMINACION
El sufi caminaba con su camello.
Su sombra, enjuta como él, los acompañaba.
Buscaba la sabiduría y la iluminación.
También el exacto lugar donde enterrar sus tesoros: dos pesadas y raídas bolsas y una liviana rama.
La rama bifurcada marca el sustento y el agua.
Agua que calma la sed. Y cura y purifica a aquél que cree.
Sabe buscar, el sufi.
Se ha pasado la vida buscando.
Entiende al mundo como una emanación de Dios, y así vive.
Pero duda sobre el destino de sus bolsas raídas, que cuida como a nada en el mundo, ya que
conoce su tremendo poder.
Un poder que puede cambiar el destino de los hombres.
Hombres codiciosos e ignorantes o inteligentes y débiles.
Pero él sigue meditando, aunque sus meditaciones están cargadas de presagios.
Presagios que querría transformar en esperanzas.
Día y noche medita el pasado y el futuro.
Sentado en posición de loto, ubica sus vértebras de manera que su endeble figura, al bifurcarse en las piernas, no acuse cansancio.
Músculos y articulaciones se hacen flexibles y entra en sí mismo, hasta volverse un punto sobre la arena.
Camello y sombra son dos puntitos custodiando al sufí.
El pasado y el futuro...
El futuro... el futuro es hoy...debía ser cuidadoso y encontrar el lugar.
Salió de la meditación como una suave melodía emanando entre cañas.
Y el lugar apareció de pronto.
En forma inesperada.
Pero dudó aún, al ver la sonrisa inocente de un niño frente a sus ojos.
Un niño que se convertiría en HOMBRE.
Transformándose.
En ignorante y codicioso?
Inteligente y sabio?
Necesitaba pensarlo.
Miró otra vez al niño, sentado sobre una piedra , mientras sus delgados y morenos dedos jugaban con la arena.
Esos eran los elementos buscados.
Arena y piedra.
La piedra se movería , pero debajo, en la arena, podía hacer un hueco tan profundo como el espacio-tiempo.
Al escarbar con sus escuálidas y poderosas manos, el hueco se fue agrandando.
Luchó con la bolsa más pesada.
Más pesada que todo lo conocido, pues contenía las palabras.
Las palabras que herían, luchaban , combatían, destrozaban, sangraban, dolían...
Combatían al amor y a la paz, por poder y por odio.
-Basta- dijo el sufi.
-Si soy esclavo de las palabras, las enterraré bien hondo--Y cubrió el hueco con una pesada piedra.
Para los silencios, de quien era amo, utilizaría otro recurso.
Los colocó junto a la liviana rama, cubriéndolas con arena y polvo
Pensó que para el silencio, era suficiente escondite.
Meditó por última vez, inspirando bien profundo y llenando con aire puro hasta los límites visibles de su cuerpo.
Parecía haber encontrado la sabiduría y la iluminación.
Cubierto por una leve nube, comenzó a levitar, hacia otros espacios.
Dejó en la tierra el camello y la sombra, para que guiaran a otro dueño.
La sombra pudo ver como sus brazos extendidos se convertían en alas.
Y el camello pestañeó con alegría al divisar en lo alto, dibujarse una sonrisa en la antigua cara del eterno sufi.
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1 comentario:
Me parecio un poco abstracto... No lo entendi, que es un sufi?
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