lunes, 19 de marzo de 2007

CAMPO Y FACON



-Che, Principal, despertate- dijo el milico, sacudiendo al otro que dormía, de guardia, en la Comisaría del pueblo.
- Qué hora es?
-Las 5.
-Pucha, falta una hora para el relevo y vos me venís a despertar ahora!
- Lo despierto porque no se qué hacer!!
-Viste la luz mala?
- No lo vi al loco Coco en un auto que no es del pueblo, con patente de la capital y con una mujer rara ; me pareció que en el asiento de atrás iba un tipo borracho o enfermo.
-Iban al Hospital?
-No.Cuando me vio, apenas me saludó. Y no me insultó, como siempre. Aparte, aceleró enseguida, como yendo para Azul. Cuando me vio la mujer, hizo como que se arreglaba el pelo, todo desgreñado y me hizo la seña de que estaba loco, el Coco, supongo.
-Y qué más suponés, detetive?
- No supongo nada, Principal, pero creo que deberíamos llamar por teléfono a Azul.
-Bueno, llamá , pero dejame dormir otro rato.
- A mí no me van a dar pelota, pero si llama ud. es otra cosa .Quiere que le cebe unos mates? Traje un poco de yerba uruguaya,de mi casa, de esa que a ud le gusta.
-Ya me despertaste, guacho. Traé esos mates, y veré si hay alguien despierto en Azul. Nosotros avisamos, por las dudas, no sea que después me suspendan. Si no es nada, no es nada, pero si es..., que se jodan ellos.
Bueno, voy a llamar, pueda ser que tengan nafta y que les ande el teléfono, o que se oiga la radio. Y que tengan ganas de atajar el auto. Y que la Policía siga existiendo.

La mujer temblaba de frío y de miedo.
Se arrepintió mil veces de haberle hecho el jueguito al Dr. que la invitó a pasar un romántico fin de semana en el campo. Ella accedió porque se estaba iniciando una relación, que podía , hipotéticamente, tener futuro. El Dr. tenía familia, pero le había prometido tantas cosas.... Ella era simplemente su ayudante, pero el hecho de compatir horas y horas de trabajo, permitió tejer una trama de relaciones confusas, que pensó podrían aclarar el fin de semana.
En el viaje de ida conversaron de temas variados, escucharon música, miraron el amanecer en el campo, descubriendo las formas y los colores de pastos, árboles y animales.
Ella no sabia nada de campo, pero el Dr. se lo había descripto tan romántico...
Al llegar al lugar en que tenian que tomar el camino de tierra, él se concentró en las curvas, los montes y las tranqueras. La muchacha miraba todo con interés y se preguntaba si de regreso encontrarían el rumbo entre esos arenales y pozos.
- Esta es la última curva- dijo él. Sabés abrir tranqueras?- aventuró.
- En mi vida estuve cerca de una tranquera, pero puedo intentarlo.
- Bueno. Es esa pintada de azul y amarillo. El loco es de Boca. Bajate, levantás la tranca y la empujás para adentro. Sostenela hasta que pase el auto y después la cerrás.
Pasó el coche y vio por el espejo como ella empujaba la tranquera , subiéndose ágilmente en el último tramo. Sellaron con un beso la aventura y llegaron a la casa.
El loco los saludó de lejos con una rama, que usaba para que las vacas que habían pasado el alambrado volvieran con las otras.
-Decime- dijo de pronto ella- lo de loco es un mote que le pusiste vos?
-No- todos le dicen así. Si te parece, llamalo Coco.
El loco Coco llegó cuando descargaban del auto el equipaje y la carpa nueva con sus correspondientes enseres. No dijeron que se habían olvidado el celular.., por las dudas.
-Esta vez te trajiste carpa nueva y compañia, dotorcito. Cómo anda el Hospital? Todavía se acuerdan de mí? Y la rubia cuartuda que me curaba la pata?
-Todo bien, loco. Sí, todos te recuerdan, sobre todo la rubia, que te manda sus insultos.
- Esa, que no se haga la estrecha, que bien que le gustaba!..
La conversación siguió, mientras armaban la carpa y el asado comenzó a estimular el apetito. Revisaron las armas y hablaron de la posibilidad de cazar unas copetonas que andaban en el cuadro del fondo del campo.
Después del almuerzo, acompañado con galleta fresca y buen tinto traído de Buenos Aires, salieron en la vieja camioneta del loco a tirar unos tiros y ver qué pasaba.
El perro iba en la caja y la chica entre los dos hombres. El perro, exitado con la cacería; la chica , mareada por el olor a transpiración y el aliento a vino del loco.
Ella insistió en quedarse a leer en la carpa, pero los hombres coincidieron en no dejarla sola, por las dudas que apareciera un croto. Al croto no le tenía miedo, ya que nunca había visto uno. Al que sí le desconfiaba era al loco, que de entrada le cayó mal, tal vez por el olor y los desagradables recuerdos de cuando estuvo internado. Ella no lo había atendido, pero sus compañeras sorteaban la mala suerte de higienizarlo.
Además, odiaba ese facón con empuñadura de plata, que calzaba orgulloso en la cintura y usaba con destreza para todo.
Cuando pararon a la sombra de unos paraísos y se bajaron con el perro, se sintió aliviada. Les juró y rejuró que no se movería de allí, les dijo que no sabía manejar y que las armas le daban miedo.
-Que te trajiste una delicada, che dotorcito!!!- dijo el loco y ella lanzó una icinerante mirada a su compañero.
Que tarden mucho-rogó ella-debo respirar aire puro y tranquilizarme, porque ya no los aguanto.
Aparecieron cuando bajaba el sol, contentos y con la caza en las bolsas de lona .
Una liebre, tres perdices y tres copetonas .
-De esta noche no te vas a olvidar, linda. Voy a hacer la perdices al vino más ricas que comerás en tu vida- le anunció el loco.
Se lavaron en la bomba y mientras se hacía la comida, la pareja preparaba las bolsas de dormir, la mesa plegable y el sol de noche.
-Seguro que después de comer, querrá jugar un truco. Mejor que te quedes en el auto escuchando música.-dijo él.
-Mejor que no hubiera venido-le contestó ella.
Bajo un cielo estrellado, pero sin luna, comieron y jugaron al truco, acompañándose con vino y ginebra, para brindar.
La mujer soñaba que estaba en medio de una pelea de cuchilleros. Entre los gritos y los insultos reconoció la voz del doctor. Abrió los ojos y alcanzó a ver, a la luz del sol de noche, como el loco sacaba el facón y lo hundía en el vientre de su contrincante.
Este cayó al suelo, y apretando su abdomen, la llamó entre gemidos.
Saltó de auto y vio al loco agachado, limpiando el facón entre los pastos.
-Guacha de mierda, me olvidé de vos- le espetó, tartamudeando.
Ella no supo nunca, ni lo sabrá, de donde sacó una voz calma, serena, que inspiraba confianza. Había practicado años con los enfermos, y no lo sabía.
-Calmate, Coco, ha sido una discusión._
-Sí, porque el dotorcito me quiso joder en los tantos, y al loco no lo jode nadie.-Y ahora te achuro a vos- y se acercó tambaleante.
-Dejame revisar al doctor y después hablamos.
-Obediente, de puro alcohol, se dejó caer al suelo.
Mientras el hombre, sentado, acariciaba a una oveja, ella se acercó con cuidado al herido.
- Estoy sangrando y no sé cuanto aguantaré consciente. Haceme un vendaje con lo que encuentres y convencelo para que me lleve a un Hospital. Ayudame a subir al asiento trasero del auto y hacele cualquir cuento para que maneje.
Ella entendió lo urgente de la situación, respiró hondo y se encomendió a Dios.
-Te animás a manejar el auto nuevo?- Preguntó de lejos.
-El loco Coco se anima a todo.
- Bueno, llevame hata el pueblo para comprar unos remedios, así lo curo.
-Y si te llevo,qué me vas a dar a cambio?
-Lo que quieras, pero cuando volvamos.
-Vos me querés joder...
-No, si fue un accidente. Y seguro que no habrá sido el primero. Ustedes, los muchachos del campo, no son como los de la capital. Vení, subí y mientras manejás, me vas contando tu vida, así salís en el libro que estoy escribiendo.
-No jodás...
-Si subís, te digo otra cosa....
Curioso, el paisano subió asegurándose el facón en la cintura.
Ella esperó mientras ponía el auto en marcha, buscando los cambios. Estaba aprendiendo a manejar, pero le resultaba imposible salir de allí. Comprendió que para salvar al herido, tenía que hacer abstracción de él y dedicarse al loco borracho. Algo había aprendido en la carrera de sicología que abandonó, para seguir instrumentadora quirúrgica, y torrentes de información llegaron a su mente desesperada. El instinto de conservación, su intuición y el trato con los enfermos, le dieron letra.
Como una Sherezade del siglo xx, no dejó de hablar, mientras con el rabillo del ojo miraba al enfermo y le tomaba disimuladamente el pulso.
Contó que tenía un hermano que hacía cine y que ella le escribía los libros, por lo que necesitaba saber cómo se vivía en el campo. Entre los vapores del alcohol y sintiéndose protagonista de una película, el paisano halló el camino al pueblo, y se encontó con la farmacia cerrada.
-Entonces llevame al Hospital- dijo ella, como si recíen se le ocurriera.
-Milico de mierda!!! susurró Tito . Bajo un farol,se esbozó la figura de un policía soñoliento .Ella le hizo unas señas, rogando que la hubiera visto., mientras Coco , haciendo chirriar las gomas, enfiló para la ruta.
-Mejor, dijo ella, sigamos hasta Azul, lo dejamos en la vereda del Hospital y nos vamos al hotel . Te vas a bañar cuando lleguemos?
-Si me bañas vos, sí.
--Vas a quedar como un bebé, con talquito y todo... – Decime cómo te hiciste de Boca?
-Grande, Boquita, la mitad más uno del país.
-Te dije que tengo una camiseta firmada por todos los jugadores?
-Me estás jodiendo... Mejor lo despeno al dotor y nos vamos solos.
-No es mala idea. Pero dejame que te cuente que mi viejo, que fue Presidente de Boca, tiene un palco fenómeno, arriba del de Maradona. Algún día podemos ir juntos.
-Mucho cuento lindo. Me parece que me querés joder...Creo que te voy a achurar a vos también.Y si me hablás del Diego me pongo a llorar y te ensarto con el facón.
- Por ahora no. Contame de esa oveja blanquita que te sigue a todos lados.
-Es mi novia-
Intrminable el camino, inagotable el esfuerzo,escasas las esperanzas.
La mujer no aguantó mas y lloró temblando de miedo y angustia.
-Ves, llorás como todas las mujeres. Por eso rajé a la patrona y me quedé con la Blanquita, que no llora y duerme conmigo.

-Puta madre!!!qué es eso??
Un auto cruzado en el camino impedía el paso.
Intentó sacar el facón, pero tenía un fierro apoyado en su cabeza.
-Bajate, loco y quedate quieto. El policía indicó a su compañero que se hiciera cargo del volante y aceleraran hasta el Hospital. La mujer entó en shock y no supo nada hasta el otro día.


-Vio Principal, que yo tenía razón?
- Si, y por eso prometieron que, si no hay kilombo, vas a ascender a fin de año, como yo.
-Me contaron de Azul que si no lo operan de urgencia, el hombre se muere. Después se lo llevaron en helicóptero a la Capital.
-Pobre infeliz. Se quiso pasar de vivo y le salió mal. Dicen que la mujer le pidió el divorcio.
-Que Dios los ayude. Bastantes jodas tenemos aqui.

latina.com

3 comentarios:

teconte dijo...

teconte publica comentarios

Que emoción leer cuentos en los que la autora es conocida mía! Que bueno que el paso del tiempo te anime y tengas ganas de empezar cosas y compartirlas... son tan lindos tus cuentos! Felicitaciones para alguien que en vez de restar, suma.
carolasereporta 22/3/007

Muy lindos tus cuentos. Me gustaría que pongas una foto tuya.
dadice 24/3/007

Quien iba a imaginar que los cuentos que tenias en un despatarrado cuaderno iban a estar años después en internet. Muy buenos los inesperados finales y espero impaciente tu proximo cuento.
marinuchi 29/3/007

teconte dijo...

agradezco los comentarios de carolasereporta,dadice y marinuchi.
teconte

teconte dijo...

teconte agradece los comentarios y aclara que es un sufi; es un practicate del sufismo, que considera al mundo como una emanación de Dios.
A Rosita le dedico el próximo minicuento, así tiene tiempo de leer.